Tres mitos sobre la terapia de pareja

¿Van a terapia de pareja? ¡Entonces la relación probablemente esté en la lata! Eso es lo que piensa mucha gente. Tres escalofriantes mitos sobre la terapia de pareja, y cuánto de ellos son realmente ciertos

¿A quién le gusta contarle a un extraño detalles íntimos de su vida? Cuando dos personas deciden entrar en terapia de pareja, es un paso audaz. Para muchos, sin embargo, el umbral de inhibición es muy alto. ¿Por qué en realidad?

Holly Parker es psicóloga y profesora de psicología de pareja en Harvard, EE. UU. Descifrado en la revista Psicología Hoy (Edición 03/2021) algunos de los mitos que rodean el trabajo de las relaciones.

Mito 1: el último recurso

Mucha gente piensa que la terapia de pareja solo se justifica cuando hay una separación o un divorcio en el horizonte. Los estudios muestran, sin embargo, que solo una minoría de parejas en terapia tienen dudas sobre la continuación de su relación.

Aproximadamente la mitad de los participantes del estudio afirmaron que el motivo de la terapia era que querían manejar mejor sus conflictos constantes. Más de una cuarta parte de las parejas dijeron que sus lazos de unión aún eran fuertes, solo querían algún tipo de actualización.

La conclusión de Holly Parker, "Las relaciones no tienen que ser un pie en la tumba o serios problemas para considerar la terapia".

Mito 2: ten cuidado, zona de combate

Algunas personas temen ser acusadas y atacadas en la terapia de pareja, y es comprensible que nadie tenga ganas de hacerlo. Sin embargo, la terapia dirigida por profesionales no se trata de discusiones desagradables. Para tener éxito, la "alianza terapéutica" es importante: una alianza emocional entre el terapeuta y las dos personas que forman la pareja. Así que en realidad no se trata de "dos contra uno".

Mito 3: ten cuidado, entromete

Otra advertencia sobre la terapia: viene alguien extraño y juega con nuestro funcionamiento interno como pareja, ¿cómo se supone que funcione? ¡Tenemos que resolver nuestros problemas nosotros mismos!

Parker responde a esto: las parejas no siempre pueden ver el contexto amplio de su conflicto desde su perspectiva interna. El argumento inofensivo de lavar la ropa puede ser sobre algo completamente diferente. La vista superior de un forastero puede ayudar porque expande el campo de visión.

Según Parker, nada habla en contra de utilizar los servicios de un "plomero de relaciones", porque también va a un médico, un preparador físico o un nutricionista.