¿Qué hay detrás de la falta de concentración?

Ser capaz de concentrarse menos es más común y puede tener muchas causas. Un experto explica de qué se trata todo esto.

Se supone que el artículo está terminado, pero los pensamientos aún son para el fin de semana. Y luego aparece un correo electrónico de su colega, y la distracción se completa. Todo el mundo conoce tan poca concentración. Pero a veces hay fases más largas en las que simplemente no puedes concentrarte. Algunas personas se preguntan si el declive mental ya está comenzando en el aposento alto.

Cuando los alrededores distraen

Dr. Andreas Küthmann, miembro de la junta de la Sociedad Alemana de Psiquiatría y Psicoterapia, Psicosomática y Neurología (DGPPN), define la falta de concentración como una interrupción de la capacidad para estar al tanto de las cosas, es decir, para concentrar la atención en una tarea. La causa no siempre tiene que estar en la persona afectada. "La luz desfavorable, el ruido, el calor o el aire viciado en la habitación también pueden distraer mucho", explica el psiquiatra y director médico del hospital del distrito de Memmingen.

Además de tales factores ambientales, también puede deberse a la forma diaria. "Cualquiera que haya dormido mal, sufra estrés o esté preocupado por miembros de la familia, por ejemplo, a menudo tiene más dificultades para organizar sus pensamientos", dice Küthmann. Comer demasiado y beber alcohol también puede dificultar la concentración.

Las alondras y los búhos funcionan de manera diferente

La hora del día también puede influir. Hay grandes diferencias de persona a persona, dependiendo del biorritmo: mientras que las llamadas alondras se levantan temprano y se despiertan mentalmente rápidamente, los noctámbulos a veces solo se vuelven realmente productivos hacia el final del día.

Küthmann: "No deberíamos esperar que podamos concentrarnos las 24 horas del día, después de todo, no somos máquinas". Al final de un día mentalmente agotador, la capacidad de concentración puede agotarse, al igual que el esfuerzo físico eventualmente se queda sin resistencia. Las personas que trabajan intensamente intelectualmente deben tomar descansos de vez en cuando.

Enfermedades mentales y físicas como causa

Si hay una enfermedad detrás de la falta de concentración, generalmente hay otros efectos secundarios. Con la demencia, a menudo hay déficits de memoria adicionales y dificultades de orientación. No es raro que la depresión sea la causa. Por ejemplo, puede asociarse con depresión, culpa e insomnio. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se presenta tanto en niños como en adultos. Los afectados suelen parecer impulsivos, caóticos, motivados y dispuestos a correr riesgos.

Las causas puramente físicas también pueden limitar la capacidad de concentración. Estos incluyen, por ejemplo, hemorragia cerebral, accidente cerebrovascular o traumatismo craneoencefálico. Estas enfermedades a menudo desencadenan síntomas neurológicos como parálisis o trastornos sensoriales.

Aclaración en la práctica médica

Cualquiera que, a pesar de un entorno libre de interferencias, tenga problemas persistentes para concentrarse en una tarea o advierta otras quejas, debe cuestionar las causas y posiblemente hacer que las examinen. En muchos casos, el médico puede utilizar los síntomas y una encuesta detallada para determinar cuál puede ser el desencadenante. Esto suele ir seguido de un examen físico y posiblemente una aclaración adicional mediante análisis de sangre o procedimientos de diagnóstico por imágenes.

Una pista también puede ser si la persona interesada llega a la práctica por sí mismo. "Las personas particularmente deprimidas temen la aparición de la demencia y, por lo tanto, buscan consejo médico temprano. Las personas con la aparición de la demencia, por otro lado, a menudo lidian con los síntomas durante el mayor tiempo posible y solo entonces sus familiares les instan a ver al médico. ", dice Küthmann.

Dificultad para concentrarse en los niños.

Los trastornos de concentración a menudo se vuelven notorios en los niños después de que comienzan la escuela cuando el niño no puede concentrarse en una tarea. Por lo tanto, es importante asegurarse de que el niño tenga un entorno libre de perturbaciones, duerma lo suficiente, haga suficiente ejercicio y tenga una dieta equilibrada. Además, no debe pasar demasiado tiempo frente a su PC y televisor. Si estas medidas no ayudan, Küthmann aconseja presentarlo a un psiquiatra especializado en niños y adolescentes.

Tratamiento según la causa

Dependiendo del diagnóstico, los médicos tratan la enfermedad subyacente. Por ejemplo, a menudo prescriben psicoterapia y antidepresivos para la depresión, y el fármaco metilfenidato ha demostrado su eficacia en el TDAH. Sin embargo, el experto Küthmann advierte contra el recurso a estos preparados sin el correspondiente diagnóstico para poder concentrarse: "Estas sustancias a veces provocan efectos secundarios considerables y pueden ser adictivas".

Küthmann también aconseja a sus pacientes que adapten su estilo de vida: duerma lo suficiente, incorpore fases de relajación, haga suficiente ejercicio, si es posible haga deporte, coma con sensatez y beba suficientes líquidos.

Entrena con ejercicios de concentración

El experto ve al cerebro como un músculo que se puede entrenar con moderación. "Cualquiera que haya tenido una larga fase de aprendizaje antes de un examen sabe que: Al principio, aprender en una sola pieza es muy difícil, luego puedes concentrarte en el material durante horas", dice Küthmann. En este sentido, su propia capacidad de concentración puede verse influida positivamente.

Si el estrés u otra tensión contribuyen a la dificultad para concentrarse, los métodos de relajación también pueden ayudar: "Dependiendo de su preferencia, el yoga, la meditación, el entrenamiento autógeno o la relajación muscular progresiva pueden ser útiles, por ejemplo".

Conclusión: Los trastornos de concentración a corto plazo a menudo son causados ​​por el medio ambiente o la forma diaria. Si persiste la falta de concentración, un médico debe aclarar si una enfermedad es la posible causa.